El comedor y la cocina son espacios para compartir, y cada uno tiene sus propias reglas al decorar con cuadros. Estas son las más útiles.

En el comedor: arte con carácter
El comedor admite piezas más llamativas, porque ahí se conversa y se recibe a la gente. Los tonos cálidos y dorados dan sensación de elegancia, sobre todo con luz tenue. Golden City es un ejemplo de cómo un cuadro puede darle vida a toda la pared.
Cómo colgarlo
El centro del cuadro debería quedar a la altura de los ojos, unos 145 a 150 centímetros del piso. Si va sobre un mueble, deja entre 15 y 25 centímetros de espacio, y busca que mida alrededor de dos tercios del ancho del mueble.

Los clásicos, como La noche estrellada, funcionan muy bien en comedores por su movimiento y su color.
En la cocina: con más cuidado
La cocina tiene vapor, grasa y calor. Cuelga los cuadros lejos de la estufa y de la campana, y evita zonas de salpicaduras. Una pared del área de comer funciona mejor que una junto a donde cocinas.
Qué evitar
- Colgarlo demasiado alto.
- Ponerlo cerca de la estufa o del vapor.
- Llenar la pared de cuadros pequeños sin orden.
Truco: recorta papel del tamaño del cuadro y pégalo en la pared un día, para ver cómo se acomoda.
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